MANIFESTO
En las últimas décadas, hemos visto un constante incremento de la incertidumbre sobre el futuro y el mundo que nos rodea: desde grandes avances tecnológicos a irrupciones de crisis económicas, sociales y sanitarias. De repente, empezamos a ser más conscientes ya percibir con mayor gravedad que el mundo cambia muy rápido, y no siempre en la dirección deseada. Los retos que tenemos en nuestro entorno parecen imposibles de solucionar, y es que efectivamente son problemas complejos: del cambio climático al decrecimiento poblacional o los derechos de las personas. Estos retos van cada día a más y conducen al mundo, tal y como lo conocemos, en un callejón sin salida.
Si ante la incertidumbre queremos ser resilientes y avanzar hacia futuros habitables, debemos replantearnos cómo gestionamos nuestro entorno, ser valientes y empezar a conversar desde la vulnerabilidad, haciéndonos preguntas difíciles y explorando respuestas diversas; posibles e imposibles, utópicas y distópicas, para acabar tomando decisiones con la mirada al futuro. Necesitamos un giro a favor de las estrategias a largo plazo, y por eso es importante repensar qué preguntas nos hacemos en el día a día.
¿Cómo garantizar la seguridad social y la atención sanitaria? ¿Cómo se reestructurará la industria ante la falta de mano de obra global? ¿Cómo transitar hacia un futuro sin emisiones garantizando el bienestar de todos? ¿Y cómo viviríamos? ¿Cómo se adaptará la educación a la constante incertidumbre y la rápida evolución en los conocimientos? ¿Qué apuestas de movilidad debemos realizar para los próximos 20 o 30 años? ¿Cómo serán las estructuras familiares en 2050?
Estas y otras muchas preguntas son sólo el inicio de una indagación sobre el futuro que deseamos y queremos realizar. Un proceso en el que una cuestión puede llevar a otra, ya otra, ya una alta; dónde nos preguntamos «¿y por qué no?» con cada idea. Sea pequeña o gorda, aparentemente buena o mala, complaciente o radical. Simplemente porque nos provee de sueños y objetivos por los que trabajar o defender. O porque nos ayuda a saber qué queremos y qué no, y sobre todo, cómo queremos hacerlo posible. Un proceso que debe permitirnos comunicar el futuro que queremos y tomar decisiones.
El Institut pel Futur nace para dinamizar este proceso de indagación a través de herramientas y estrategias de prospectiva de futuros, diseño y cocreación, desde la radicalidad democrática. Queremos facilitar discusiones y debates que produzcan nuevos imaginarios compartidos sobre el futuro, que nos permitan tomar decisiones a largo plazo, colaborar para hacer realidad estos imaginarios y divulgarlos. Desde el instituto queremos, pues, acompañar la toma de decisiones con una mirada sistémica, larga, alumbrando faros que nos guíen en este trayecto por la oscuridad de la incertidumbre hacia el mejor futuro posible.
En las últimas décadas, hemos visto un constante incremento de la incertidumbre sobre el futuro y el mundo que nos rodea: desde grandes avances tecnológicos a irrupciones de crisis económicas, sociales y sanitarias. De repente, empezamos a ser más conscientes ya percibir con mayor gravedad que el mundo cambia muy rápido, y no siempre en la dirección deseada. Los retos que tenemos en nuestro entorno parecen imposibles de solucionar, y es que efectivamente son problemas complejos: del cambio climático al decrecimiento poblacional o los derechos de las personas. Estos retos van cada día a más y conducen al mundo, tal y como lo conocemos, en un callejón sin salida.
Si ante la incertidumbre queremos ser resilientes y avanzar hacia futuros habitables, debemos replantearnos cómo gestionamos nuestro entorno, ser valientes y empezar a conversar desde la vulnerabilidad, haciéndonos preguntas difíciles y explorando respuestas diversas; posibles e imposibles, utópicas y distópicas, para acabar tomando decisiones con la mirada al futuro. Necesitamos un giro a favor de las estrategias a largo plazo, y por eso es importante repensar qué preguntas nos hacemos en el día a día.
¿Cómo garantizar la seguridad social y la atención sanitaria? ¿Cómo se reestructurará la industria ante la falta de mano de obra global? ¿Cómo transitar hacia un futuro sin emisiones garantizando el bienestar de todos? ¿Y cómo viviríamos? ¿Cómo se adaptará la educación a la constante incertidumbre y la rápida evolución en los conocimientos? ¿Qué apuestas de movilidad debemos realizar para los próximos 20 o 30 años? ¿Cómo serán las estructuras familiares en 2050?
Estas y otras muchas preguntas son sólo el inicio de una indagación sobre el futuro que deseamos y queremos realizar. Un proceso en el que una cuestión puede llevar a otra, ya otra, ya una alta; dónde nos preguntamos «¿y por qué no?» con cada idea. Sea pequeña o gorda, aparentemente buena o mala, complaciente o radical. Simplemente porque nos provee de sueños y objetivos por los que trabajar o defender. O porque nos ayuda a saber qué queremos y qué no, y sobre todo, cómo queremos hacerlo posible. Un proceso que debe permitirnos comunicar el futuro que queremos y tomar decisiones.
El Institut pel Futur nace para dinamizar este proceso de indagación a través de herramientas y estrategias de prospectiva de futuros, diseño y cocreación, desde la radicalidad democrática. Queremos facilitar discusiones y debates que produzcan nuevos imaginarios compartidos sobre el futuro, que nos permitan tomar decisiones a largo plazo, colaborar para hacer realidad estos imaginarios y divulgarlos. Desde el instituto queremos, pues, acompañar la toma de decisiones con una mirada sistémica, larga, alumbrando faros que nos guíen en este trayecto por la oscuridad de la incertidumbre hacia el mejor futuro posible.

Imaginar
Mirar cap al futur vol dir poder imaginar les possibilitats que s'obren al nostre davant. Els milers de milions de móns possibles; d'idíl·lics i d'espantosos.
Imaginar ens permet explorar idees, portar-les a l'extrem, creure-nos-les i pensar en com volem viure i què ho pot fer possible. Però imaginar s'ha de fer conseqüentment, implica obrir nous móns que s'han d'explorar seriosament per entendre'n els seus sistemes, les seves normes, les seves contradiccions.
Per fer aquestes exploracions a partir d'idees i premísses ben simples podem desplegar tot d'eines de pensament i anàlisi que ens permetin explorar cada futur com si fos un present ben real: des del poder de la narrativa fins a anàlisis ontològics o de sistemes.
Les exploracions del futur que ens pretenen liderar cap a futurs millors començen amb somnis, amb la imagainació.

Percebre
Donnella Meadows va arribar a la conclusió que amb els sistemes s'hi havia de «ballar». És a dir, que hem de saber estat atents i perceptius a l'entorn per reaccionar-hi i intervenir-hi acceptant-ne la seva complexitat i imprevisibilitat. No podem pretendre controlar però sí adaptar-nos i transformar dinàmicament, progressivament.
Davant del futur incert, desenvolupar la capacitat de percepció del canvi esdevé essencial per a poder anticipar possibles evolucions del present i identificar aquells espais de transformació que se'ns obren al davant i detectar a on podem intervenir i a què ens hem d'adaptar perquè el futur no ens agafi desprevinguts.
La identificació de senyals i tendències i la sistematització d'identificació de vectors de canvi, a més del coneixement explícit sobre el funcionaments dels sistemes són eines que ens faciliten desenvolupar una cultura de la percepció de l'entorn.

Transitar
Hi ha problemes complexos pels quals no existeixen solucions fàcils i màgiques. L'única manera d'abordar-los és des de la complexitat i el canvi progressiu fins a nous paradigmes on el problema s'hagi superat.
Però d'aquests nous paradigmes i futurs desitjables a la realitat del dia a dia hi sol haver un bon pas. El disseny de transicions és una pràctica de disseny que ens permet connectar els futurs imaginats i analitzats amb els sistemes presents, definint estratègies i condicions de canvi, proposant intervencions, i avaluant els possibles impactes de diferents mesures.
Amb el disseny de transicions podem viatjar al passat, des del futur, repto repensant i reimaginat la història que encara no hem viscut.

Innovar
Els futurs que som capaços d’imaginar —així com les tendències i transformacions que identifiquem— no tenen valor per si sols si no es tradueixen en acció. Anticipar el futur implica, necessàriament, aterrar-lo en el present mitjançant decisions concretes: dissenyar els productes, serveis i infraestructures que permeten començar a construir avui les condicions d’aquest demà.
El disseny orientat al futur ens permet desplaçar el focus del disseny —tradicionalment centrat en respondre necessitats actuals— cap a la capacitat d’interpretar, anticipar i donar resposta a necessitats emergents i contextos encara en formació. El disseny de futurs aplicat als processos d'innovació produeix noves propostes per crear i conformar, objecte a objecte, servei a servei el futur que imaginem.
Transitar
Definir quins són els caminis i evaluar les accions per anar del present a un escenari determinat.
Imaginar
Explorar les diferents possibilitats que hi ha de futur, des dels més racionals als més emocionals; des de la utopia fins a la distopia i tot el que hi ha enmig.
Percebre
Detectar els senyals de canvi i les tendències cap a un o altre escenari de futur per saber-s'hi adaptar (o canviar-les).
Innovar
Imaginar i construir les solucions, productes, serveis i sistemes del futur al present.